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Fabiana Cantilo: “Soy una chica grande que tiene mucho para dar”

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A horas de su presentación en el Teatro Coliseo Podestá donde adelantará canciones de su próximo disco Cuna de Piedra, la artista repasa su lazo con la ciudad y confiesa: “En los 80 venía a La Plata a ensayar con los Redondos”.

Fabiana Cantilo está zen. Cree en la astrología, el yoga y el té con gengibre como una forma de vida. Luego de un álgido fin de siglo xx y varias polémicas, una de las voces fundamentales en el imaginario del rock nacional eligió hace casi una década aislarse un tiempo, recomponerse física y mentalmente para volver al ruedo.

“Me harté de las paranoias. Ahora me súper hiper cuido. Si no estamos sanos terminamos siendo títeres de este gran sistema y te lleva a la locura. Hay luchas que ya no hago”, reflexiona Cantilo con un tono entre divertido y confesional.

En lo que va de la década la artista lanzó Ahora (2011) producido por Cay Gutierrez y Marcelo Capasso, Superamor (2015) producido por Lisandro Aristimuño y Proyecto 33 (2017), un disco aniversario de su carrera registrado en vivo en el Teatro Maipo. Este último se editó también en DVD.

“¡Quiero que lo vean! Le pusimos mucho laburo y vinieron muchos amigos”, recuerda Cantilo entre risas. El concierto contó con colaboraciones de Aristimuño, Hilda Lizarazu, Daniel Melingo, Fito Paez y Celeste Carballo, entre otros.

El derrotero, que comenzó hace 35 años donde la joven Cantilo daba sus primeros pasos en la escena, tuvo el puntapié junto al grupo Bay Biscuits, un proyecto de rock teatral que jugaba a parodiar las performances televisivas de la década del 60. Lo integraban Cantilo junto a Vivi Tellas, Diana Nylon, Isabel de Sebastián e Edith Kucher.

“Vivi Tellas era muy amiga de Poli. En un momento los Redondos eran nuestra banda, así que viajábamos en un Fiat de Skay junto a Poli y las chicas. Era muy divertido. Las Bay Biscuits eran de vanguardia y nosotras no lo sabíamos. Pero ya para esa época sentíamos mucho el machismo porteño”, repasa Fabiana.

Hoy Cantilo tiene un disco nuevo: Cuna de Piedra, una gesta grabada con instrumentos celtas y grabada en 432 hz. “Casi todo está afinado en 440 hz, pero el universo vibra en 432 hz. Asique me propuse hacerlo así. Está buenísimo”, cuenta la cantautora y agrega: “Cuando estaba muy loca escribía cualquier cosa. Ahora me gusta ser mucho más consciente con mi obra”.

Ahora van a cumplir siete años limpia de todo. Justo el 7 de julio. Y todo el caos que vivió durante gran parte de su vida hoy parecen haberle dado sabiduría. Aconseja todo tiempo, le pide a todos que se cuiden, que se relajen y no vivan enloquecidos. Hasta se siente una especie de Tita Merello, dando consejos como en sus icónicos programas de radio a principio de la década del 70. “Quejarse detiene. Hoy soy una chica grande con mucho para dar”, piensa la artista y su voz se llena de seriedad por primera vez en la charla.

Matías es periodista cultural. Colaboró en el diario El Día y es ayudante de gráfica en Facultad de Periodismo de la UNLP. Prefiere el vino que la cerveza pero no lo dice mucho. Nació en Bahía Blanca y no entiende cómo la gente en La Plata dice que tiene frío. Quiere morir con 'The thrill is gone' de Chet Baker de fondo.